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El síndrome del cuidador

Actualizado: 21 dic 2018




 

Cuando tenemos un familiar o un allegado que sufre de una enfermedad crónica, estamos frente a alguien que se encuentra discapacitado, limitado de facultades físicas o mentales que le impiden el desarrollo normal de sus actividades.


A diferencia de las enfermedades agudas, el enfermo crónico debe sobrellevar un padecimiento de larga duración y aprender a vivir con ello.


 

En muchas ocasiones las enfermedades crónicas vienen acompañadas de dolor físico y de conflictos psicológicos, generando cambios emocionales en estas personas. Las relaciones personales se tornan un tanto hostiles entre el enfermo y su entorno, motivo por el cual debe ser atendido y acompañado con mucha paciencia tanto por cuidadores como por especialistas.


A cualquiera de nosotros nos puede tocar ser el cuidador de esta persona en algún momento de nuestras vidas, pero el paciente no es el único que corre el riesgo de sufrir padecimientos psicológicos.

Cuando estamos a cargo de atender a un enfermo crónico corremos el riesgo de sufrir el síndrome del cuidador.


 

Este síndrome ocurre cuando adaptamos nuestras vidas, (nuestros horarios, actividades diarias, trabajo, vida social entre otras) exclusivamente para atender a nuestro ser querido. Se experimenta una enorme impotencia cuando observamos como a medida que avanza el tiempo este se va desgastando y va perdiendo sus facultades, en ocasiones se vuelve irritable y demandante, se hace difícil prestar contención emocional y apoyo.


 

¿Cuándo debo prender las alarmas como cuidador? Hay una serie de síntomas que una vez que aparecen podemos estar empezando a padecer de este síndrome:


Síntomas físicos: Fatiga constante, cefaleas, náuseas y mareos, dolores articulares y musculares.

Síntomas psicológicos: Depresión, Insomnio, Ansiedad e irritabilidad.

Síntomas sociales: Disminución de encuentros sociales, soledad, aislamiento.


 

Recomendaciones que debes tener presente:


  • En primer lugar debes tener conciencia de que tienes derecho a llevar una vida propia, aunque el familiar te necesite necesitas enfocarte en tus cosas.

  • Es bueno que busques apoyo de otros familiares o allegados y no cargar con toda la responsabilidad, con ellos puedes encontrar un apoyo muy importante.

  • No debes aislarte, es preferible que recibas visitas en el hogar o que te tomes el tiempo suficiente para poder compartir con otras personas.

  • No dejes a un lado tus actividades sociales ni recreativas, busca el tiempo para poder hacerlas.

  • Delega algunas responsabilidades, como comprar medicamentos, acompañar a citas médicas entre otras.

  • Descansa, en ocasiones tenemos temor de descansar porque el familiar puedan necesitar de nosotros mientras dormimos, pero toma en consideración que si no estás fresco, te costara mas ser de ayuda.

  • No dejes a un lado tu salud, si comienzas a enfermarte debes atenderte inmediatamente.

  • Por último y más importante debes tener cuidado con las ideas de culpa, recuerda que el otro no se enfermó por algo que hayamos hecho.


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